Hábito umbral, inicio de un camino más productivo
Desarrollo personal,  Productividad,  Reflexiones

Hábito umbral, el inicio de un camino más productivo

El hábito umbral es aquel hábito fácil y sencillo de realizar, que nunca debe convertirse en una pesada obligación y que nos servirá para conseguir dominar posteriormente un objetivo mucho mayor. Una buena forma de crear un hábito umbral, es a través de la regla de los 2 minutos.

Sin yo saberlo, llevo aplicando la regla de los 2 minutos desde hace mucho tiempo. Lo he descubierto después de leer el libro Hábitos Atómicos, de James Clear. Clear nos explica que muchas buenas intenciones en cuanto a productividad y hábitos, terminan fracasando porqué queremos empezar a lo grande. Nos fijamos objetivos jugosos pensando que de lo contrario no nos pondremos manos a la obra, cuando en realidad es justo lo contrario. La emoción de conseguir perder 10 kilos, correr 20 kms o sacarte un máster, nos domina y de manera inevitable intentamos hacer demasiadas cosas en poco tiempo o nos frustramos ante la no obtención de resultados inmediatos. Según Clear, la mejor manera de contrarrestar esta tendencia es usar la regla de los 2 minutos. Cualquier hábito tiene una versión reducida de un par de minutos: leer antes de dormir se convierte en leer una página, correr 10 kms se convierte en ponerme las zapatillas deportivas y salir a la calle, ordenar y guardar la ropa tendida puede quedarse en doblar 3 piezas de ropa.

Sin saber que esta era la recomendación de un experto en la materia, mi forma de ser me ha llevado de manera natural a aplicar esta técnica.

En mi caso no fijo dos minutos, sino lo que dura una canción, llegar a una cifra redondeada en el reloj o también aplicarme en una cantidad pequeña (guardar 10 piezas de ropa) o un mismo tipo de elemento (doblar y guardar solo los calcetines).

Tengo personalidad entre aire y agua (otro día os hablaré de los tipos de personalidad, un tema muuuy interesante para aprender a conocernos y comunicarnos), es decir, un poco dispersa y que se abruma fácilmente con lo cotidiano y, por tanto, reconozco que para personas tierra o fuego, empezar y no acabar es un sacrilegio. Pero cada uno es como es y conocerse es un primer paso para la excelencia personal y la felicidad interior.

En lo positivo, soy muy disciplinada y voluntariosa, y por este motivo me marqué una regla para todos aquellos retos que me fijo. Hacerlo en pequeñas cantidades o en tiempo reducido, me permite tener la certeza de que lo voy a empezar, pero me doy permiso para dejarlo pasado el tiempo marcado o la cantidad fijada. Y ese es precisamente el secreto del éxito del que nos habla Hábitos Atómicos, el permiso para parar.

La regla de los 2 minutos nos encamina hacia el hábito umbral, que es aquel hábito fácil y sencillo de realizar, que será el inicio de un camino más productivo.

Porque normalmente, pasados los 2 minutos, no te importa seguir con la tarea. Ya que has doblado los calcetines, te pones con el resto de ropa de interior, y después las camisetas y los pantalones. Ya que has sacado el polvo mientras sonaba una canción, durante la siguiente puedes aspirar y con la tercera fregar. Si te has calzado las deportivas y has salido a la calle, ya puedes dar una vuelta a la manzana, y después una más. Pero siempre sabes que la obligación acaba transcurridos los dos minutos.

Puedes descubrir un hábito umbral porque es sencillo. Escala siempre tus metas desde lo más sencillo a lo muy difícil. Por ejemplo, preparar unas oposiciones completas es muy difícil. Preparar la parte general de unas oposiciones es difícil. Preparar un tema es más sencillo. Leer los textos de un tema es fácil. Abrir el libro del temario y leer una página es sencillo.  Tu meta es preparar correctamente la oposición, pero tu hábito umbral es leer una página del temario.

Cuando dominas tu hábito umbral el resto sale solo.

Se trata de ritualizarlo como principio de una rutina más larga. No es un truco para hacer los hábitos más sencillos, sino una forma de dominar una habilidad más complicada, así como una manera de completar las tareas pendientes.

Clear aconseja a aquellos escépticos que creen que con un hábito umbral nos estamos autoengañando, a que hagan lo siguiente: que empiecen algo y se detengan a los dos minutos. Es tan poco tiempo que sin querer se alargará. Ya que empezamos … Sabemos que posiblemente nos alargaremos. Pero el secreto es mantener la actividad siempre por debajo del punto donde ésta se convierte en una obligación.

Y nos da otro motivo por el cual funcionan este tipo de estrategias de inicio de actividad: porque refuerzan la identidad que quieres construir. Estás tomando la acción mínima necesaria para confirmar el tipo de persona que quieres llega a ser.

En mi caso, no he profundizado tanto como James Clear, mi intención era ser capaz de empezar y, sobre todo, comprobar qué soy capaz de llevar a cabo en el tiempo marcado. Es como un juego conmigo misma, mientras voy cumpliendo con las tareas y objetivos pendientes. Y el arma secreta … el auto permiso para abandonar al sonar el gong.

¿Te animas a probar la regla de los 2 minutos? ¿O ya la aplicas?

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