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Administración pública,  Reflexiones

Emprender en la Administración Pública es posible

Formas de mantener la motivación en la administración pública

Si la administración fuera una empresa, ya estaríamos en bancarrota. Esa frase la hemos oído infinidad de veces y tanto de bocas externas como de la propia administración.

El engranaje de lo público es tan complicado y depende de tantos factores, que a menudo dar un paso hacia adelante es más difícil que entender la cuadratura del círculo.

Sin embargo, si nos ponemos las orejas de escuchar (como decía una compañera funcionaria), oiremos a un buen número de valientes (o inconformistas) inquietos, que desean emprender en la administración pública y desde la administración pública. Son profesionales que piensan, innovan, incluso copian, se arriesgan a decir lo que piensan y, sobre todo, lo comparten.

La pandemia ha reforzado el encuentro virtual, bien siendo parte activa, bien solo aprendiendo y escuchando. Conocer sus proyectos, saber qué piensan y como prueban y aplican, ha sido un punto de luz para aquellos profesionales de la pequeña administración con ganas de sumarnos al cambio que sabíamos que era necesario, pero que por más que señaláramos, en nuestra casa solo nos miraban el dedo.

Como en el chiste de Eugenio, quedábamos solos y si oíamos una voz, nos preguntábamos ¿pero hay alguien más?

Y sí, hay alguien más. De hecho hay muchos “alguien” repartidos por las distintas administraciones, tanto locales como supramunicipales y estatales.

Cuando sientes que en tu organización no te escuchan, que aquello que propones se deja para más adelante o simplemente no puedes ni llegar a proponerlo, tienes dos opciones: ponerte un caparazón o ponerte un escudo. El caparazón te servirá de cueva, para encerrarte y llorar porque nadie te comprende y de él solo salir para cobrar a final de mes y para lamentarte en grupo de la mala suerte que tenemos con la mediocridad que nos dirige.

El escudo, en cambio, servirá para protegernos y que en él reboten esa mediocridad, la mala organización e incluso alguna que otra humillación u olvido premeditado. El escudo nos permite seguir en pie, seguir siendo profesionales para cumplir con nuestra misión en la función pública, aunque sea a veces desde una mesa abandonada en algún despacho olvidado.

Mantener la motivación en la administración actual (y en el mundo en general) no es fácil, pero tampoco imposible. Ahí van algunasde mis recetas para conseguirlo:

Curiosidad. Quizás sea por (de)formación periodista y publicista, pero la inquietud por saber más y saber por qué, me mantiene viva y sobretodo, activa.

I + C (investiga y copia). Escuché el término en la Jornada de Comunicación y Transparencia que organizó el Ayuntamiento de Eibar el diciembre pasado. No hace falta desarrollar. Copiar es una excelente opción. Si algo funciona, ¿por qué no aplicarlo también?

Fórmate. Aprovecha todas las horas de formación a las que tienes derecho en tu puesto de trabajo. Y si no, invierte parte de tu tiempo libre en ello. Si te lo pagan, perfecto. Pero si no, invierte tú en ti mismo o en ti misma. Existen muchas formaciones para ponerte al día en infinidad de ámbitos relacionados con el futuro de la administración: administración electrónica, datos abiertos, redes sociales, arquitectura web … incluso procedimiento administrativo o contratación pública. Trabajar en la administración implica conocer su funcionamiento y uno de los grandes problemas de las nuevas incorporaciones y profesiones que acceden a la función pública, es que desconocen la base por la que se rige el procedimiento administrativo.

Busca referentes, personas vinculadas con la administración o en ámbitos relacionados, que te aporten conocimiento y sobre todo, esperanza. Verás como aquello que tú piensas, también lo piensan otros y ellos además, se han atrevido a decirlo. Aquí van algunos de los míos:

Mario Alguacil. Yo siempre digo que la comunicación es un don. Y si lo tienes, tengas la profesión que tengas, serás capaz de transmitir y llegar a las personas. Un técnico informático con una capacidad excepcional para la comunicación, que ha liderado el cambio en la administración desde dentro. La transversalidad y la cultura colaborativa son sus armas para impulsar no solo la administración digital, sino la gestión integral de un entorno multidisciplinar.

Amalia López Acera. Periodista incansable, con una energía envidiable, que comparte todo lo que sabe y todo lo nuevo que aprende. Defensora de la profesionalización de la comunicación en la administración pública y que argumenta a la perfección porqué nuestros puestos deben ser tan importantes en la función pública como lo son economistas, juristas, técnicos de territorio o informáticos. La Comunicación en la administración es un servicio público y debemos luchar para que no se confunda comunicación política con comunicación partidista.

Begona Román. Esta doctora en Filosofía nos recuerda la importancia de la ética en nuestras relaciones, también en las que tenemos con la ciudadanía. Escucharla no deja indiferente, es más, nos obliga a reflexionar y creo y espero, a interiorizar y repensar aspectos como la comunicación, la participación y la atención ciudadanas.

Víctor Almonacid. Secretario de la administración local. Activo en redes sociales, donde nos muestra que conocimiento y sentido del humor también pueden ir de la mano. Saber que hay habilitados nacionales con ganas y capacidad para emprender desde dentro de la administración, abre una puerta a la esperanza. Tener un secretario atrevido, buen comunicador y que entienda la importancia de la transversalidad, es un tesoro a conservar.

La formación y la búsqueda de referentes, no solo nos aportan conocimiento, sino también nos abren al mundo y nos permiten compartir, escuchar y aprender otras realidades y formas de hacer.

Las administraciones deberían tener un radar para captar no solo el talento, sino también todas aquellas cualidades que muchos trabajadores públicos tienen pero que están estancados en unas organizaciones excesivamente politizadas, rígidamente jerarquizadas, cansadas, paralizantes de todo aquello novedoso o simplemente distinto de lo que dice una norma con rango de ley.

Se habla mucho de la necesidad de cambio, pero seguimos con poca operativa real en cuanto a movilidad interadministrativa o comisiones de servicios que no sean las de puestos de funcionarios que pertenecen a las áreas troncales de la función pública. El resto, somos como las asignaturas optativas, que se eligen según el interés del momento y sirven para cubrir el expediente. No son vistas como opciones de futuro.

Cuando escucho el entusiasmo con el que hablan algunos de los ponentes y docentes a los que he tenido el placer de seguir en acciones formativas o congresos relacionados con las AAPP y su futuro, creo que no todo está perdido.

2 Comentarios

  • Ana

    Estoy totalmente de acuerdo y hago énfasis cuando escribiste que elegis o el caparazón o el escudo. Desde hace 1 año trabajo en la Administración Pública. Cuando ingresé lo 1ero que me dijeron fue: vas a tomar mate y te la vas a pasar haciendo nada. Waw! Como se equivocaron! Amo lo que hago y me encanta innovar cada vez que puedo. No soy programadora pero planifico y organizo sistemas que funcionan para todos. Salgo del trabajo feliz pensando que otra cosa puedo hacer para facilitar el trabajo o innovar. Todo se puede si se quiere.

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